El periodo de adaptación: mi bebé puede hacerlo. ¿Y yo? ¿Puedo?…

Todos sabemos que el bebé necesita un periodo para adaptarse a la escuela infantil y que, en general, el inicio del curso representa un cambio que suele generarnos bastante angustia. Algo normal, teniendo en cuenta que probablemente es la primera vez que nos separamos de nuestro bebé durante un período tan largo y lo dejamos en un espacio totalmente desconocido y con personas igualmente desconocidas, no sólo para él, sino para nosotros.

Probablemente muchas cosas de las que nos han contado nuestros amigos sobre su experiencia en la escuela infantil durante el período de adaptación sean incuestionables, y también es probable que muchas de ellas no sean más que una interpretación subjetiva provocada por sus propios sentimientos y no lo que realmente estaba sucediendo en la vida de su bebé.

No debemos olvidar que cada bebé es diferente y que nuestros amigos también son diferentes a nosotros, pero ambos tenemos algo en común, y es que lo que nosotros sintamos; el temor, la inseguridad y el sentimiento de culpa ante la separación, entre otras cosas, va a influir en gran medida en la seguridad con la que nuestro bebé afronte la entrada en la escuela infantil.

Es cierto que esta nueva etapa va a suponer un cambio muy importante en su vida. Por primera vez va a salir de un entorno que le ofrece seguridad y protección para entrar en uno nuevo sin la protección de su familia.

Por esta razón, puede manifestar desde ansiedad por separación, miedo o alteraciones del sueño o la comida hasta conductas más generalizadas como el llanto o la negativa a ser atendido por los profesionales de la escuela.

A pesar de todo, podemos tener la seguridad de que ese cambio no resultará perjudicial para nuestro bebé, todo lo contrario, con un poco de ayuda conseguirá gestionar los sentimientos asociados a su nueva situación, aprendiendo a enfrentarse a los cambios de forma positiva; entendiendo que no necesariamente tienen que ser malos e incrementando su autonomía personal, a la vez que aprende a socializar con sus iguales.

Así que, ¿Por qué no afrontamos este nuevo reto de una forma diferente? ¿De una manera menos dramática y mucho más positiva?:

  • Confía en el equipo educativo: la familia se ha ampliado, a partir de este momento se incorpora un nuevo miembro que trabajará a tu lado para ofrecer al bebé la seguridad, protección y afecto necesarios para ayudarle a afrontar esta etapa
  • Confía en tu bebé: está preparado para superar este reto. Habla con él, cuéntale lo que va a hacer en la escuela, lo bien que se lo va a pasar o incluso, si puedes, llévalo a conocer la escuela y los adultos con los que va a estar en ella antes de comenzar el curso escolar
  • Confía en ti: actúa con seguridad y despídete y recógelo con alegría.  No tengas la menor duda, estás haciendo lo mejor para tu bebé.